Cristina Fernández de Kirchner está convencida de que la economía debe confluir hacia un índice de precios al consumidor de entre el 3 y el 4 por ciento en el año.
La prioridad de la candidata es seguir fortaleciendo el mercado interno, concertar salarios y precios e incentivar la inversión con ventajas impositivas. No se busca bajar el gasto público, pero sí gastar menos en subsidios a privatizadas y al sector energético.
Para ello, recibió diversas propuestas de algunos economistas cercanos al Gobierno, según el diario Página/12. Uno de los pilares de su gobierno, en caso de resultar victoriosa en las próximas elecciones, será la concertación con los sectores del trabajo y el empresariado, que comprometa a ambos a encausar los reclamos salariales y a la vez asumir el compromiso de moderar los aumentos de precios.
También recibió un proyecto para aumentar la inversión y el consejo de observar una mayor cautela en el manejo del gasto público. Otra idea que le presentaron a la candidata oficial consiste en intentar absorber la mayor cantidad de dólares con el excedente de dinero del Tesoro y dejar al Banco Central en un lugar secundario en esa tarea.
Además, le recomendaron la necesidad de apelar con más fuerza a la ley que castiga el abuso de posición dominante para evitar que los oligopolios manejen los mercados a su antojo.
El Plan para manejar los precios a partir de 2008 consta de seis puntos, que se detallan a continuación:
Concertación social: en el Gobierno piensan que en la actualidad los fabricantes y los grandes comerciantes remarcan precios adelantándose a una inflación que podría venir y que los gremios realizan sus reclamos bajo la misma consigna. La idea para el 2008 es sentar a los dos sectores a una mesa de concertación y plantearles un plan de trabajo similar al español. En ese país se realizan reuniones anuales en las que los empresarios otorgan a los trabajadores la inflación del año que pasó, más un plus por aumento de la productividad, más un aumento anual ya pactado que forma parte de un sendero de recuperación de la participación de los trabajadores en el reparto de las utilidades.
Incentivos a la inversión: Como muchos economistas de distinta extracción, la candidata oficial piensa que la economía sufre de una asimetría entre la oferta y la demanda. Es decir que muchas empresas no alcanzan a producir todo lo que se les requiere. Y que en vez de invertir para producir más, algunas deciden aumentar sus precios. Para incentivar la inversión sus asesores le aconsejaron reducir progresivamente el impuesto a las Ganancias a las empresas que reinvierten sus utilidades.
El gasto público: La intención no es bajarlo. De hecho el Presupuesto recientemente presentado al Congreso prevé un crecimiento de las erogaciones en 15,9 por ciento en relación a 2007. Pero si en este año los gastos crecieron más que la recaudación, la idea es que en 2008 la ecuación sea al revés. Una de las caídas vendría por el lado de los subsidios a las empresas de servicios públicos. Un aumento de tarifas domiciliarias que deje a salvo a las familias que menos tienen redundaría en un ahorro de casi cuatro mil millones de pesos, calculan los consejeros.
Compras del Tesoro: Para el 2008 se espera que nuevamente el país genere un superávit comercial de 11 mil millones de dólares. Hasta ahora esas divisas vienen siendo compradas por el Banco Central mediante la emisión de pesos. Aunque luego esos pesos son absorbidos mediante la emisión de Lebac y otros instrumentos monetarios, muchos agentes económicos consideran esta emisión uno de los causantes de la inflación. Por eso se decidió que, en 2008, parte de la compra de las divisas excedentes se realice con el ahorro del Tesoro Nacional.
Abuso de posición dominante: El presidente Kirchner dice haber comprobado durante su mandato que la mayor dificultad para negociar precios en la Argentina es la fuerte concentración de la producción y la distribución de bienes y servicios. Los asesores de la candidata le aconsejan fortalecer la Secretaría de Defensa de la Competencia y comenzar a poner en práctica esa norma multando fuertemente a las empresas que abusen de su posición en el mercado remarcando precios sin fundamento, según Página/12.
Sintonía fina: Los asesores de Fernández piensan que hay una serie de productos, los alimentos transables, por ejemplo, en los que “se pueden organizar instrumentos estables que eviten esos picos”. En el caso de los productos frutihortícolas, que subieron por las heladas, pero también por el incremento de las exportaciones, creen que “debe haber reacciones más rápidas ante la estampida”.
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